Heridas en el corazón


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¿Te resulta familiar esta escena?

“Es un día normal como cualquier otro, de pronto surge una desacuerdo con tu hijo(a) y te alza la voz…irritado por las constantes faltas de respeto decides darle una cachetada para de esa manera demostrarle quien es el que manda en casa.”

Pues bien analizaremos esta escena, muchos padres creen que el dar un golpe y gritar mas fuerte es sinónimo de autoridad y supremacía, nada mas alejado de lo correcto como medida disciplinaria. Te haré unas preguntas y deseo que medites en silencio las respuestas:

¿Cuantas veces has tenido que recurrir al golpe para corregir a tu hijo(a)?

¿Cuantas veces gritas más alto para demostrar que eres tú quien manda en casa?

Ahora bien…si respondiste afirmativamente a las preguntas, te pregunto ¿sirvió de algo?, claro de pronto me dirás SI, ahora mi hijo(a) ya no me contesta, ¿sabes por que ya no te contesta?, por algo muy simple MIEDO.

Según mi amigo Eduardo Daniel Fernandez (psicólogo) esta situación parte de la base de que el abuso psicológico, emocional y la actitud negligente en la crianza del niño, es un aspecto de los malos tratos en la infancia que trasciende el hecho de la herida externa, del daño físico, de aquello que se verifica a través de una hematoma, en una quemadura, en una quebradura de huesos. Su trama se entreteje en la dimensión de los actos humanos, que dan cuenta de los vínculos que cualitativamente les permite sostener una convivencia, una relación social; de conductas que permiten y condicionan la producción y construcción de subjetividades.

En otras palabras lo que nos quiere decir Eduardo es que una acción equívoca de un adulto traerá consigo una reacción que a la larga empeorará la relación familiar ya que una herida interna o externa tarda en sanar y más aun la interna. Lo mejor que podemos hacer para pasar este trago amargo de actitudes no calificadas como correctas, es salir de la escena, abrir la ventana y respirar aire “puro” y luego mas calmado dialogar con tu hijo sobre la escena que se suscito a fin de juntos hallar la correcta solución y sanción.

Hace poco leí un artículo de Lupe Maestre al respecto y en el decía: Los niños que han sido víctimas de actos violentos y maltrato físico pueden tener dificultades en su trato con otras personas. La ira que comúnmente acompaña a estos niños tiene una gran posibilidad de incorporarse a sus estructuras de personalidad. La carga de dicha ira dificulta el control de su propio comportamiento, aumentando así el riesgo de que ellos también recurran a la violencia.

Entonces, ¿Qué ganamos con nuestras actitudes de dictadores en casa?, pues la respuesta es obvia, estamos criando acciones que a la larga repercutirán en el futuro de nuestros hijos, creando hijos dictadores en casa y en el trabajo. Los límites deben ser marcados si, pero no impuestos. Debemos educar la emocionalidad en nuestros hijos, basado en valores familiares como tolerancia y respeto mutuo, el dialogo de esta manera se torna como actor principal de esta hermosa novela llamada vida familiar, donde la verdadera autoridad como dice Augusto Cury (médico psiquiatra) se conquista con la inteligencia y amor, los padres que besan, elogian y estimulan a sus hijos desde pequeños a pensar no corren el riesgo de perderlos ni de perder su respeto.

Entonces a partir de ahora antes que se te ocurra gritar o levantar la mano, piensa muy bien en cual debe ser tu reacción correcta a fin de hacer de tus hijos grandes hombres del mañana y puedan criar a tus nietos como debe ser.

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