Gritar no es la solución al educar a tu hijo!!!


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¿Crees que gritando a tu hijo hará sus tareas mejor?.

Si piensan así que equivocados que están, no saben el gran daño emocional que están causando, recuerden que ellos no tienen tu edad, no tienen tu experiencia, ellos necesitan un proceso de aprendizaje y todo proceso lleva tiempo. De lo que se trata es de no perder la paciencia, y seguir la misma línea de educación, donde el respeto impere en sus vidas.

Quizás me digas: Pero gritando hace caso y saca buenas notas. Yo te respondo: No te quejes luego cuando te conteste, te grite, y tenga problemas de conducta en su colegio. Ellos merecen respeto por favor!!!

¿QUE CONSECUENCIAS TRAE EDUCAR CON GRITOS?

Según David Cortejoso, especialista en nuevas tecnologías y sus riesgos afirma que nunca deberían utilizarse como un recurso educativo. Solamente son excusables, cuando de forma instintiva les utilizamos ante una amenaza o peligro en el que nos vemos envueltos o bien puede afectarles a nuestros hijos. El ejemplo más común: el niño va corriendo por la acera en dirección al paso de cebra y no se para; es normal que peguemos un grito para alarmarle y conseguir que se pare antes de exponerse al peligro de atropello.

Los perjuicios que produce cuando se utiliza como recurso educativo habitual son múltiples e importantes, y debemos tenerlos bien presentes en aquellos momentos en los que la paciencia o el agotamiento nos vencen:

–          En niños pequeños, que todavía se están desarrollando, las investigaciones han demostrado que perjudica y altera el sistema nervioso, pudiendo producir afecciones importantes a larga distancia en la maduración del mismo.

–          Los niños aprenden de esta forma de actuar de sus padres, que es un recurso útil, eficaz y válido ante conflictos y situaciones que requieren intervención, por lo que es altamente probable que comiencen a utilizarlo.

–          Los gritos pierden su efecto de posible modificador de conducta en el momento que se utilizan de forma repetida, ya que el niño se habitúa, y se convierte paulatinamente en alguien que los usa y no sabe hablar en un tono normal.

–          Habla muy poco en nuestro favor y en nuestra capacidad de control de impulsos, con lo que el ejemplo que le damos, no es nada bueno.

–          Utilizar los gritos de forma repetida lo único que consigue es mantener al niño en un estado de estrés y de nerviosismo, completamente perjudicial para su desarrollo.

–          Puede llegar a considerarse una forma de maltrato infantil, y esto sí tiene repercusiones en la personalidad del niño.

–          Según estudios, un método educativo que utiliza de forma continua los gritos, puede desencadenar en el futuro del niño problemas de salud mental como la depresión y la adicción a sustancias y alcohol.

–          El uso de los gritos también hace que nos estresemos y nos pongamos nerviosos nosotros, los padres, con lo que a veces se puede convertir en una espiral difícil de contener o de escapar de ella.

–          Los niños se acostumbran a obedecer solo cuando se les grita, para ello, antes les repetiremos inútilmente las cosas 30 veces, y en la 31ª, gritaremos. Al cabo de un tiempo esta espiral arrastra a los padres, y en vez de gritar a la 31 gritan (o gritamos) a la 2ª ó 3ª, para ahorrarse el resto de las inútiles repeticiones. ¿Os parece adecuado el sistema?

La labor de los padres es agotadora en ocasiones para conseguir que obedezcan, pero dependen de la constancia, y no de los gritos, el que lo consigamos de forma correcta. Nadie dijo que educar fuera sencillo, pero las satisfacciones que nos dan nuestros pequeños lo compensan todo.

Es curioso ver en el juego de los pequeños, como se reflejan las actitudes y comportamientos que aprenden de los que les rodean. Cuando un hijo/a juega castigando o gritando a sus muñecos, no suele ser un buen síntoma.

Está claro que no vamos a poder controlar todas las influencias que reciben nuestros hijos a lo largo de su vida y de su desarrollo, y que son las que van conformándole como persona y generando su carácter y su personalidad. Pero lo que también está claro es que aquellas que sí podemos controlar son precisamente nuestras influencias, y dependen exclusivamente de nosotros.

Asi que ya saben mis padres emprendedores DEJEN DE GRITAR AL ENSEÑAR!!!

Estamos a sus ordenes en nuestra ESCUELA PARA PADRES. (Encuentranos en el facebook)

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