El poder de la palabra


palabra

Tú eres producto de tus palabras, lo que dices tiene “poder” en el accionar de tu día a día. Cada uno de nosotros es un ser en potencia y lo que decretamos se cumple para bien o para mal. Las palabras cobran vital importancia en la vida, desde pequeños aprendemos a manifestar nuestras emociones con los gestos y con la pronunciación de verbos que connotan acción.

Las palabras se vuelven en nuestro vital aliado, un aliado que tiene dos caras, una positiva y una negativa, dependerá de ti cual de ellas adoptas en tu vida. Si muchas veces pronunciamos una determinada palabra es muy probable que eso suceda, si por ejemplo siempre digo: no estoy bien económicamente. Entonces, créeme que así será, ya que predispones a tu pensar que siempre estarás en esa incomoda situación económica, recuerdo que hace un tiempo, siempre me quejaba de mi situación como independiente, diciendo a propios y extraños: “no tengo un ingreso fijo”. Indudablemente el sólo pronunciarlo hacia que lo interiorizara y obviamente lo asimilaba.

“Nuestros pensamientos se convierten en palabras. Nuestras palabras se convierten en actos. Nuestros actos se convierten en hábitos. Nuestros hábitos se convierten en carácter. Nuestro carácter determina nuestro destino”.

Entonces, podemos afirmar que todo nuestro ser acciona en base a nuestros pensamientos, pero esos pensamientos no se realizan si  no lo decretamos con el poder de la palabra. Tengamos mucho cuidado con los pensamiento negativos y peor aún pronunciarlos, pues créanme que pasará. Así que te invito a pensar en positivo, pero ¿Que hay con nuestros pensamientos negativos? pues sólo tendrás “cinco segundos” para convertirlos en positivo, de esa manera el subconsciente no lo asimilará.

Por otro lado nuestro accionar gira muchas veces en base a lo que nos dicen, pues déjame decirte que no debes creer todo lo que te dicen, pues muchas veces son rumores o suposiciones. ¿Que hacer cuando nos digan algo que nos ofenda? sencillamente respirar profundo y tomarlo de quien viene, recuerda que para que exista una discusión se requiere de dos personas y tú no debes ser esa segunda persona. Más ganas callado que discutiendo, pues muchas veces el sólo hecho de guardar silencio hace que la otra persona “baje sus revoluciones”, de esa manera das paso a la calma y luego podrás “conversar” y no discutir.

Es muy importante que selecciones tu circulo de amistades, únete a personas que sumen y no resten en tu vida, recuerda que tú eres el promedio de las cinco personas con las que más frecuentas. Así que debes ser muy selectivo en este sentido, ya que de ello dependerá como lo bueno llega a ti.

Ahora bien, ¿que hacer con esas personas que siempre aparecen en tu vida para destruirte, llenas de envidia y mal actuar? muy simple: déjalos ser y que a ti te “resbale”, siempre digo: “báñate en aceite”. Verás como la otra persona sólo cosechará en su vida lo que siembra.

“Debemos librar una intensa y permanente batalla contra la constante negatividad. Si nos relajamos, los insectos y las malas hierbas de la negatividad se trasladarán a nuestro jardín y tomarán todo lo que es valioso.”  -Jim Rohn-

Entonces, desde hoy vamos a concentrarnos en la personas positivas que llegan a nuestras vidas, aquellas personas que “suman”, aquellas que nos arrancan sonrisas, aquellas personas que desean siempre lo mejor para cada uno de nosotros. Recuerda también que las personas que desean tu bien, también te dicen tus verdades pero en buena onda y es algo que debes tomarlo a modo de reflexión y mejora constante en tu vida. Ellos también a través de sus “palabras” decretan lo mejor para ti y deciden “ayudar” más no lanzar la piedra y esconder la mano, a ellos siempre hay que agradecer pues muchas veces a raíz de sus palabras bien recibidas nos han servido para mejorar como seres humanos. Así como tienes el poder de la palabra también tienes el poder de la “escucha activa”, Dios te dio dos orejas un una sola boca, ¿Que te quiso enseñar con esto? Ahora bien, recuerda que debes ser congruente con lo que dices y haces en la vida, no puedes ir decretando a diestra y siniestra cuando tu accionar dice otra cosa. Eres tú y solo tú quien decide su porvenir en la vida, así que a empezar a pensar en positivo decretándolo a través del verbo, en eso llamado palabra.

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