¿Se puede amar a la distancia?


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Todos hemos sentido la influencia de otra persona aun estando separados de ella. Una especie de unión cósmica trascendental: un mecanismo secreto detrás de la sincronía de nuestros sueños, o de los pensamientos al vuelo que luego resultan haber sido idénticos a los del ser lejano (como una especie de telepatía).
Se trata de la conexión entre partículas subátomicas que no comparten el mismo espacio, pero que han estado en contacto en algún momento. Es lo que Einstein llamó despectivamente spooky action at a distance.
Esto, básicamente, rompe las reglas de la física clásica; por eso Einstein no estaba muy de acuerdo con la teoría del “enredo” cuántico y la no-localidad. Pero, ¿acaso esa extraña conexión con el otro no rompe también las reglas de lo establecido? ¿Cómo es que lo sentimos tan cerca, estando tan lejos? Eso quizá pueda ser explicado por la no-localidad y la posibilidad que nos ofrece de pensar un mundo interconectado más allá del espacio-tiempo.
En este tenor, la no-localidad podría explicar incluso los vínculos con personas que no conocemos físicamente.
conexión entre partículas que jamás han interactuado entre sí y que quizá ni siquiera se conocen, pero que comparten una especie de fundamental conexión que los investigadores han explicado a través de la metáfora de las emociones y los vínculos en el amor.
Como sucede en el amor o la amistad, en la física cuántica las partículas subatómicas son capaces de realizar un vínculo más allá de un espacio compartido, e incluso más allá de si han interactuado o no.
El vínculo entre partículas subátomicas puede ser atemporal. Esto explica la conexión entre lo que podríamos llamar las “partículas-amantes” en la teoría de la no-localidad.
El presente no sólo es afectado por el pasado, sino también por el futuro. Las partículas en el mundo cuántico ligan el futuro con el pasado en sutiles y significativas formas, trascendiéndolos de maneras que nos hacen pensar en la posibilidad de viajes espaciales o teletransportación cuántica.
¿Nos atreveríamos, como las partículas o como Louise, a hacer lo que hacemos por amor si supiésemos lo que nos espera? ¿Amaríamos, aunque un universo se interpusiera entre nosotros y el otro? Quizá sí. Después de todo, el amor y la mecánica de las partículas subátomicas parecen ser las fuerzas que moldean el cosmos en su totalidad.

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