El orgullo destruye relaciones y a los hijos

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El orgullo destruye relaciones. Se manifiesta de muchas y diferentes formas, como la crítica, la competencia, terquedad, y superficialidad.
El problema con el orgullo es que te engañas a ti mismo. Todos pueden verlo en nosotros menos uno mismo. Cuando tienes problemas con el orgullo, no lo ves en tu vida.
Es muy triste el destino de un niño, sabiendo que recibirá poca o nada de empatía por parte de sus progenitores. Pero lo que es más preocupante, es que los padres (narcisistas) que tratan mal a un niño, son más encima propensos a castigarles por ser sensibles o emocionales frente a las adversidades. Por favor dejen a un lado ese orgullo nefasto y lleven la fiesta en paz por el bien de sus hijos. Con afecto. Victor.
#Coach #Conferencias #Parejas #Padres #Divorcio #Orgullo

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Coaching para Adolescentes

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El coaching con adolescentes, les ayuda a crecer y madurar con salud, a conocerse y aceptarse a sí mismo, y a establecer su propio plan de acción, su futuro y sus sueños, acercándolos a la realidad de la vida, con garantías de éxito, crecimiento y felicidad.

Foto. Terminando de ofrecer una nueva sesión de coaching de vida para jóvenes aplicando Lego Serious Play. Informes al WhatsApp 940251900.

Consejos para Padres

Es importante que cuando los niños vuelvan de la escuela o de alguna otra actividad, sientan que el hogar es un buen sitio en que estar: quizás tranquilo, quizás animado y alegre, pero feliz y positivo, con un ambiente de afecto y seguridad.
Es muy importante, si son ustedes padres, que hablen con sus hijos. Conversen con ellos seriamente – no les hablen como a inferiores. Si te hacen una pregunta, tómala en serio.
Si así lo haces, quizás te sorprenda lo difícil que es responderla. Incluso los niños pequeños son inteligentes y perceptivos y pueden salirte con preguntas un tanto extraordinarias a veces.
Compartan sus pensamientos serios con ellos, en la medida que sean capaces de entenderlos. Eso quiere decir encontrar tiempo para pasarlo con ellos. No estén tan ocupados que no puedan hablar con sus hijos. Incluso, reserva tiempo, si estás muy ocupado, igual que lo reservarías para ver a un amigo. Por supuesto, no es que tengas que sentarlos delante de ti y decirles “Ven, vamos a hablar un ratito”. Los tendrás que coger en el momento oportuno. No siempre tendrán ganas de hablar cuando tú tengas tiempo.
Pasar varias horas cada semana viendo la televisión, o incluso cada día, viendo programas cuyo contenido es en gran medida violento, sólo será en perjuicio del estado mental, ya sea uno adulto o un niño receptivo y susceptible.
Nuestros hijos comen comida basura: Chocolate, helados, hamburguesas y papas fritas. Los padres deben hacer lo que puedan para combatir esta costumbre tan corriente. No hay necesidad de seguir las últimas tendencias dietéticas. Pero quien cocine en la familia deberá tratar de darle una dieta equilibrada y hacer que se desista de los snacks entre comidas.
Debemos, por supuesto, procurar que nuestros hijos no fumen. Otra cosa que he notado cuando voy por la calle es que muchos niños en edad escolar fuman. Los veo cuando salen de la escuela – no tendrán más de doce o trece años- sacar el paquete de cigarrillos y encender uno.
Tus hijos no te pertenecen a ti sólo. No son simplemente miembros de tu familia. Ellos son, o serán, miembros de la sociedad, parte de una comunidad más amplia, y han de ser educados, incluso entrenados, de modo que puedan funcionar de un modo positivo como miembros de la sociedad. De nuevo, esto trae consigo el ejercicio de cierta disciplina. Por ejemplo, los niños deben ser educados para que respeten la propiedad ajena y para que tengan en cuenta los sentimientos de los demás. De otro modo, lo pasarán muy mal en el mundo más adelante. Puede ser que tú aguantes rabietas, mal comportamiento y conducta desconsiderada, pero el mundo no aguantará tales cosas.
Recuerda: Cuando tu hijo tenga dieciséis años, deja de verlo como a un hijo y trátalo como a un amigo. Esto, por supuesto, se vuelve mucho más factible cuando el hijo deja la casa. Cuando tu hijo o hija vaya a visitarte, trata de no verlos como a los hijos que vuelven al nido buscando alguna comodidad, trata de verlos como a buenos amigos que vienen a casa para conversar.
A veces cuando voy por ahí y oigo hablar a la gente –no sólo a los niños, sino a los adultos también- me asombra la extrema pobreza de su vocabulario. Los estándares parecen estar cayendo en lo tocante al lenguaje y a la comunicación verbal en general. Por consiguiente, es muy importante que a los niños se les anime a expandir su vocabulario y a hablar con corrección gramatical. El habla es el medio principal de comunicación entre nosotros; a no ser que lo dominemos seremos simplemente incapaces de comunicarnos más allá de un cierto nivel.
Se ve con bastante frecuencia tirar despreocupadamente el envoltorio de las golosinas y otras cosas por la calle, sin consciencia de lo que están haciendo, parece ser, o quizás simplemente por estar acostumbrados a pensar que alguien va detrás de ellos limpiando, que no es su responsabilidad mantener las calles sin basura. Esto es, por supuesto, sintomático de una actitud que en potencia tiene consecuencias de gran alcance para el medio ambiente.
Espero haber colaborado en algo con la educación de tus hijos.

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Tácticas utilizadas en la Alienación Parental

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En la Alienación Parental se utilizan variadas tácticas para excluir al progenitor visitante de las actividades del menor, impidiendo sistemáticamente las visitas con diversos motivos, como por ejemplo: “olvidarse de avisar” al progenitor no custodio sobre acontecimientos importantes, llámese entrega de la libreta de notas, actuaciones escolares, premiaciones, etc. El resultado final de esta etapa se reduce al comentario “tu padre (madre) se olvido nuevamente de ti; pareciera que para el tu no existes; pero no importa, para eso me tienes a mi que nunca te fallare…, recuerda eso siempre”. “otro fin de semana que te deja por ir a jugar o tomar con sus amigos. Esas cosas están primero para el. Se olvida que tu eres su hijo y que el también es tu padre (madre)”. En el final de este estadio (es decir; al final de la etapa de síndrome de alienación parental de este grado, casi al limite de convertirse en grave o severo) cuando existen obsequios de parte del progenitor no custodio, estos son menospreciados por el progenitor alienador, expresando frases como: “esas ropas feas y baratas que te compra; debería comprarte ropa fina como la que el usa… ¿acaso no puede entender que tu también eres su hijo y que mereces lo mejor?”. Empieza, además, una campaña difamatoria y de ridiculización a todas las acciones que realiza el progenitor no custodio, invitando al hijo victima del proceso de alienación a que comparta estas acciones.

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Amor genuino de Padre

Father's Love

Una bella Historia de amor que te invito a leer:

El día que mi hija nació, sinceramente, no sentí gran alegría. ¡Yo quería un niño! En pocos meses me dejé cautivar por la sonrisa de mi Andreita y por la infinita inocencia de su mirada fija y penetrante. Fue entonces cuando empecé a amarla con locura. Su carita y su mirada no se apartaban ni por un instante de mis pensamientos, la veía en cada niña, todo mi mundo, era ella.

Una tarde, mi familia y la de mi amigo Raúl fuimos de picnic a la orilla de un río que había muy cerca de casa. De pronto la niña preguntó a su padre:

– Papi, cuando cumpla quince años ¿Cuál será mi regalo?

– Pero mi amor, si apenas tienes diez añitos, ¿No te parece que todavía falta mucho para que cumplas los quince?.

– Bueno papito, tu siempre dices que el tiempo pasa volando, aunque yo nunca lo he visto por aquí.

Todos reímos con la ocurrencia de Andreita y seguimos disfrutando del picnic y hablando de otras cosas.

Pasó el tiempo y una mañana me encontré con Raúl frente al colegio donde estudiaba mi hija, que ya tenía catorce años. Le comenté con gran orgullo las excelentes calificaciones y los conmovedores comentarios que le habían escrito sus profesores.

Andreita ocupaba toda la alegría de la casa, en la mente, en el corazón de la familia, y especialmente en el de su papá.

Fue un domingo muy temprano que nos dirigíamos a la iglesia, cuando Andreita tropezó con algo, eso creíamos todos, y dio un traspié, su papá la sujetó de inmediato para que no cayera. Pero ya instalados en la iglesia, vimos cómo Andreita fue cayendo lentamente sobre el banco y perdió el conocimiento. La tomamos en brazos, mientras su papá buscaba un taxi para llevarla al hospital; Andreita estuvo en coma durante diez días y fue entonces cuando le informaron a Oscar que su hija padecía una grave enfermedad que afectaba seriamente su corazón. Le dijeron que no era algo definitivo, y que debían esperar a practicarle otras pruebas para llegar a un diagnóstico firme.

Los días iban pasando, Oscar renunció a su trabajo para dedicarse al cuidado de Andreita. Una mañana Oscar se encontraba al lado de su hija, cuando ella le preguntó:

-¿Voy a morir, verdad? ¿Qué te dijeron los médicos?

– No mi amor, no vas a morir, Dios que es tan bueno no permitirá que pierda lo que más amo en mi vida, respondió el padre.

-Cuando alguien muere, ¿adonde va? Desde donde esté ¿podrá ver a su familia? ¿Sabes si se puede regresar? … Preguntaba Andreita.

-Bueno hija… en verdad nadie ha regresado de allá a contar algo, pero si yo muriera, no te dejaría sola, estando en el más allá buscaría la manera de comunicarme contigo, si hiciera falta utilizaría el viento para venir a verte.

-¿Y cómo lo harías?

– No tengo la menor idea hijita, sólo sé que si algún día muero, sentirás que estoy contigo, cuando un suave viento roce tu cara y una brisa fresca bese tus mejillas.

Ese mismo día por la tarde, llamaron a Oscar, la situación era grave, su hija se estaba muriendo y necesitaban un corazón urgentemente, pues el de ella no resistiría más de quince o veinte días.

¿De donde sacar un corazón? ¿Como conseguir uno?.

Ese mismo mes, Andreita cumpliría quince años. Y por fin, ocurrió lo que parecía imposible, fue el viernes por la tarde cuando consiguieron un donante, una esperanza iluminó los ojos de todos, las cosas iban a cambiar.

El domingo Andreita ya estaba operada, todo salió como los médicos habían planeado. ¡Éxito total!

Sin embargo, Oscar no había vuelto por el hospital y Andreita lo extrañaba muchísimo, su mamá le decía que todo estaba bien y que su papá estaba trabajando para sostener la familia.

Andreita permaneció en el hospital durante quince días más, los médicos no habían querido dejarla ir hasta que su corazón estuviera firme y fuerte, y así lo hicieron.

Precisamente el día de su cumpleaños, le dieron el alta médica, Andreita estaba feliz e ilusionada. Al llegar a casa todos se sentaron en el sofá y su mamá con los ojos llenos de lágrimas le entregó una carta de su padre:  “Andreita, hijita de mi corazón: Al momento de leer mi carta, ya debes tener quince años y un corazón fuerte latiendo en tu pecho, esa fue la promesa que me hicieron los médicos que te operaron. No puedes imaginarte ni remotamente cuanto lamento no estar a tu lado en este instante. Cuando supe que ibas a morir, decidí dar respuesta a una pregunta que me hiciste cuanto tenías diez añitos y a la cual no respondí. Decidí hacerte el regalo más hermoso que nadie jamás haría por mi hija… Te regalo mi corazón, mi vida entera sin condición alguna, para que hagas con ella lo que quieras.  ¡¡Vive hija!!   ¡¡Te amo con todo mi corazón!!”

Andreita lloró todo el día y toda la noche. Al día siguiente fue al cementerio y se sentó sobre la tumba de su papá; lloró como nadie lo ha hecho y susurró: “Papá, ahora puedo comprender cuánto me amabas. Yo también te amaba y aunque nunca te lo dije, ahora comprendo la importancia de decir “TE AMO”, perdóname por haber guardado silencio tantas veces”.

En ese instante las copas de los árboles se mecieron suavemente, cayeron algunas hojas y una suave brisa acarició las mejillas de Andreita, ella entre sollozos, sonrió, alzó la mirada al cielo, secó las lagrimas de su rostro, se levantó y emprendió regreso a su hogar.

Nuestros hijos son lo más hermoso que podemos tener.

Ámales, dedícales tus mejores momentos.

No descargues tus frustraciones sobre ellos ni les pongas en medio de discusiones o situaciones de tensión.

Cada día, a cada instante exprésales tu amor de diferentes maneras, y diles que los amas, aunque te cueste.