Tu mirada es un faro en mi destino,
enciende en mí la fe que se perdía,
me guía por un rumbo más divino,
rompiendo el hielo gris del alma mía.
En sus destellos nace la ternura,
y el tiempo se detiene en su fulgor,
pues lleva el brillo puro de la altura
y el suave hechizo eterno del amor.
Cuando me miras, todo se silencia,
no hay duda, ni dolor, ni despedida;
tu luz convierte en calma la existencia,
tu fuego da sentido a mi medida.
Y si algún día el sol me abandonara,
bastará con mirarte, vida mía,
porque en tus ojos todo se aclarara,
y hallaré en tu mirar mi poesía.
Victor Zegarra.

