Tus labios son fuego que al alma convoca,
dulce tormenta que el tiempo provoca.
Cuando me rozan, el mundo se aquieta,
y el cielo en mi pecho su amor interpreta.
Tienen el arte de un beso infinito,
sabio, sutil, tan suave y bendito.
Son melodía que cura y hechiza,
son el refugio donde el alma aterriza.
Labios que guardan promesas y luna,
que saben amar con pasión o fortuna.
Si los toco, el mundo deja de girar,
porque en tu boca yo vuelvo a amar.
Y cuando el destino me invite a soñar,
serán tus labios mi dulce lugar.
Porque en su abrazo, callado y divino,
descubro el cielo, mi eterno destino.
Victor Zegarra.

