
La depresión: cuando el alma pide auxilio en silencio.
No es solo tristeza. No es flojera ni drama. Es un peso invisible que agota, que nubla la mente y apaga el cuerpo. Es perder el sentido incluso cuando todo parece estar bien desde afuera.
La depresión es un problema real, profundo, y muchas veces incomprendido. Pero también puede ser el punto de partida. Porque cuando se reconoce, se habla y se busca ayuda, comienza el camino de regreso a uno mismo.
La depresión, por dura que sea, puede ser una invitación: a mirar hacia dentro, a sanar heridas antiguas, a pedir ayuda sin vergüenza, a reconstruirse desde la verdad y no desde la exigencia.
Con apoyo adecuado, acompañamiento profesional y compasión,
la depresión deja de ser un pozo sin fondo y se convierte en un puente. Un puente hacia una vida más consciente, más libre, más viva.
¿Te pasa esto? Nuestras terapias pueden ayudarte.
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