
Estoy seguro que en la próxima década se darán investigaciones bien llevadas que demuestren que las habilidades blandas y competencias emocionales predicen resultados positivos en casa, en el colegio y el trabajo. El verdadero desafío es demostrar que la Inteligencia Emocional importa más que constructos psicológicos que han sido medidos durante décadas como la personalidad o el coeficiente intelectual.
Las habilidades blandas ha estado infravalorada e ignorada durante mucho tiempo, creyendo que es un solamente un gasto contratar a especialistas y profesionales en la materia, dando más importancia a constructos no tan importantes. Por desgracia, la sociedad no presta atención en la educación emocional.
Si queremos tener éxito en la vida, hay que ser emocionalmente inteligentes. Las emociones hay que controlarlas, si queremos vivir en armonía con otros, la regulación emocional es vital cuando vivimos rodeados de otras personas. Uno debe conocerse a sí mismo para relacionarse con éxito con los demás, el autoconocimiento es necesario si queremos tener relaciones interpersonales sanas.
