Eres luz divina de amor


Albert Einstein dijo respecto al amor: El amor es gravedad, porque hace que las personas se sientan atraídas por otras. El amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. Uno de los puntos clave de la Teoría de la Relatividad estipula que la luz se propaga siempre a 300.000 km/s independientemente del sistema de referencia desde el cual observemos.

Ahora bien, si juntamos lo dicho por Einstein sobre el amor y la luz, estaremos dando paso a la «luz divina», aquella fuerza maravillosa que mueve a todo ser viviente más allá de nuestra tierra, planeta que nos alberga en esta vida y que muchas veces no lo valoramos en su real magnitud. Vivimos tiempos donde el ego y la vanidad impera por doquier, basta ver las redes sociales y mirar como el ser humano es consumido por el egocentrismo y afán de ser «visto» para alimentar ese ego que pide a gritos «comida».

Eres un ser compuesto por mas que meramente carne. En la Biblia tenemos un versículo que a la letra dice: Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. (Romanos 8, 5-11).

El budismo sostiene que el cuerpo es creado por la mente, específicamente por la confusión (avidya) que se produce cuando la mente no se reconoce como la fuente de todos los fenómenos que surgen. El universo por naturaleza es creativo, constantemente están surgiendo fenómenos –lo que el budismo enseña es que estos fenómenos son correlativos a la mente, son no-duales con la cognitividad. El proceso de materialización se produce cuando la mente concibe esta creatividad-cognitividad (luz-conciencia indivisible), que es infinita, como algo separado de sí mismo, así surge el constructo del sujeto-objeto que da lugar al samsara. 

Ahora bien, al ser un ser de luz divina que habita un cuerpo limitado por el tiempo de vida en este planeta, debemos entender que la vida no concluye con ese cuerpo, el cuerpo es solo el medio físico de espacio tiempo en el universo. Tú eres más que eso, más que ese «tiempo de vida», tu vida al ser luz divina es eterna, mira a tu alrededor, todo lo que ves es con fecha de fin, nada dura para siempre. Estamos tan llenos por un sistema materialista que nos olvidamos nuestra propia fuente de creación, la luz divina. Ahora te pregunto: ¿Se acordarán de ti en 100 años? bueno a no ser que hayas sido un cuerpo con una luz divina que entendió el mensaje y dejaste huella en tu paso por esta vida terrenal.

Un día un niño y su padre caminaban entre las montañas. De repente, el hijo tropezó y cayó al suelo gritando Aaahhh!
Para su sorpresa, oyó una voz a lo lejos que gritaba como él.

Con curiosidad el niño preguntó: ¿Quién está ahí?
¿Quién está ahííí…? Le respondieron.

Molesto con la respuesta, el niño gritó: ¡Cobarde! Pero le respondieron de la misma manera: ¡Cobardeee…!

El niño desconcertado le preguntó a su padre: -¿Qué sucede papá?
El padre, sonriendo le dijo: Hijo mío, presta atención.

Se levantó y dirigiéndose a la montaña, gritó: ¡Te admiro!
La voz respondió: ¡Te admirooo…!
Volvió a gritar: ¡Eres un campeón!
Y la voz le respondió: ¡Eres un campeónnn…!

El niño estaba asombrado y no entendía. Se llama Eco, le explicó el padre, aunque en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces. Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones.

Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor. Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean. Si quieres recibir una sonrisa, sonríe a los que conoces.

Por lo tanto, el amor es la fuerza que mueve al mundo y ese amor vive en ti en aquella luz divina «encapsulada» en tu cuerpo mortal, pero tu luz, tu luz es inmortal. ¿Qué edad tienes? piensa bien tu respuesta, no deseo saber tu edad de vida en este planeta, vuelvo a preguntarte ¿Qué edad tiene tu luz divina? si, aquella que vive en ti. Piensa bien tu respuesta.

Una de las estructuras más importantes del sistema límbico, la amígdala cerebral, genera o inicia un proceso emotivo en forma inmediata (300 milisegundos). Vaya coincidencia con el número expuesto por Einstein respecto a la velocidad de la luz. ¿Crees que es coincidencia? El amor es esa luz divina, el amor es esa emoción tan poderosa que viaja en milisegundos para ser procesada por el cerebro y por lo tanto tú eres esa luz, tú eres amor, tú eres luz divina y tienes el poder de transformar esa luz en fuente de sanación energética y paz en tu corazón. Desde hoy mira a cada ser humano reconociendo a esa luz que vive dentro de ese cuerpo, esa luz que lo mueve, esa luz que es energía pura, la cual será transformada al dejar ese caparazón llamado: cuerpo.

Acción de hoy: Intenta reconocer y mirar la luz interior que mueve el cuerpo de la persona con la que estás platicando, no veas lo exterior, honra esa luz divina y conecta con el «yo soy» de esa persona.

Te espero en la siguiente lectura!