
Los investigadores afirman que la humildad es una de las piezas centrales del liderazgo. Se distinguen dos tipos: la humildad agradecida y la humildad autodestructiva. La primera se relaciona con el éxito personal, de manera que se conecta con el orgullo auténtico y el prestigio. La segunda lo hace con el fracaso e implica autoevaluaciones negativas.
