
Algunos jefes, en lugar de imponer órdenes “venden” sus ideas de forma paternalista dando consejos e insinuando “lo peligroso de no cumplir con el deber”.
“Hacemos que trabajen más y mejor, insinuando, prometiendo, dejando ver posibles premios”, medidas con las cuales en un principio los trabajadores se motivan e ilusionan, pero que posteriormente les hacen caer más en el desánimo, sintiéndose engañados y frustrados con las falsas promesas.
El mando autoritario absolutista y paternalistas tienen criterios comunes: los trabajadores son inferiores, deben obedecer, se les paga para cumplir, los conflictos deben reprimirse, el orden debe imperar por presión o persecución.
Esto encierra una posición existencial negativa respecto a los trabajadores: “Yo estoy bien, los otros están mal”, que se traduce en pensar “yo mando, tengo la verdad y los trabajadores deben obedecerme por las buenas o por las malas”.
¿Eres un lider paternalista?






